La vida con la web

Igual que, me imagino, la mayoría de los seres humanos críados en el siglo 21, yo he crecido con la web como una fuerza potente en mi vida. Aunque tal vez no he tenido connexión a internet desde la cuna como algunos más jóvenes que yo, mi vida estaría en un lugar muy diferente si no fuera por su influencia.

¿Cómo llegamos aquí?

Una buena pregunta para comenzar sería esta – ¿cómo la web entró a mi vida como para moldearla de la forma que lo ha hecho?

Pues, aunque no puedo ponerle una fecha exacta, puedo darte personas exactas – mi madre, Charow y mi tía paterna, Elda. Las dos eran profesoras al comienzo de la época en la cual la educación se movía hacia el mundo digital; además de esto, mi madre era maestra de computadoras en particular. Las dos me enseñaban a utilizar la web porque sabían que sería algo importante en el desarrollo del mundo. (Mi padre me ha contado que mi abuela Cristina, madre suya y de Elda, les compró una computadora personal en los años 80 porque veía el impacto que tendrían; supongo que es algo que corre en la familia.)

Por la influencia de estas personas en mi vida, siempre he visto al internet como algo con gran poder. Creo que por eso es que he puesto tanto énfasis en utilizarlo a través de mi vida. Ahora la pregunta importante es esta: ¿de cuál manera he logrado utilizar ese poder, y cómo ha afectado a mi vida?

Donde estamos

Honestamente, apenas puedo pensar en un momento en el cual yo no esté conectado. No es decir que paso todo minuto de mi existencia mirando a una pantalla; Más bien, siempre siento algún nivel de conexión a un mundo inmenso gracias a mi capacidad de accesar a la red.

Una de las mejores formas que he escuchado a alguien describir a la red ha sido “es como si tuvieras un segundo cerebro que solo flota a tu lado.” Es muy cierto; muchas veces nos da poder conocer que somos capaces, en cualquier momento, de usar una pequeña máquina que cargamos con nosotros todo el día para navegar lo que esencialmente es la suma total del conocimiento humano.

Claro, estaría mintiéndole (y mintiéndome a mí mismo) si le dijera que uso al internet solo para adquirir conocimiento. Me gusta aprender, pero hasta yo creo que eso sería aburrido. Otro uso increíblemente popular es para el entretenimiento. Es algo impresionante pensar en la cantidad de contenido que es accesible casi al instante a través de la red con el propósito de entretenernos – definitivamente demasiado para que cualquier ser humano lo vea todo solo. Sea viendo películas, o escuchando música, o viendo simples videos en linea, una gran porción de mi tiempo libre definitivamente se la lleva la red. Sin embargo, hay un uso para el internet que siempre sostengo sobre todos los otros: la capacidad de conectar a los humanos.

En mi cuenta de Twitter tengo uno 233 seguidores (un número pequeño comparado a los de muchos otros). Estas son más de 200 personas alrededor del mundo con quienes estoy conectado. Entre esas 233 se encuentra Cathy, una amiga mía quien se hizo mi seguidora al ver que los dos tuiteamos sobre intereses similares.

Yo he vivido toda mi vida en Puerto Rico, mientras Cathy actualmente vive en Carolina del Sur. Yo nunca he pisado a su estado, como ella nunca ha pisado al mío; bajo otras circunstancias, ninguno de los dos hasta conocería de la existencia del otro. Sin embargo, el poder de la red lo hizo posible que, un día, mientras los dos navegábamos Twitter a 2,135 kilómetros de distancia uno del otro, fuéramos capaces de entrar en comunicación y, eventualmente, convertirnos en los buenos amigos que somos ahora.

Creo que ese es el mejor superpoder que puede existir.

Y donde estaríamos

Para comenzar con lo más obvio, definitivamente conocería menos sobre el mundo de no existir la red. Es mucho más fácil averiguar algo con el uso del internet que sufrir buscando el libro apropiado (y no sabes cuántas veces he deseado poder usar Ctrl+F en un libro). No tener la red sería, para los eternamente curiosos, como lobotomizar nuestro segundo cerebro.

Entonces está la pregunta del entretenimiento. Si asumimos que hablo de un mundo en el cual nunca fue desarrollado el internet en el primer lugar, ¿hasta me daría cuenta de la diferencia? Mientras buscaba la respuesta a esta pregunta, me di cuenta de que la respuesta es irrelevante – no importa si, en un mundo sin la red, sentiría el vacío dejado por su ausencia. Sin importar qué, el yo de un mundo así sería alguien totalmente diferente. Ya que la sociedad y los medios que consume – particularmente esos de entretenimiento – están tan íntimamente ligados, un mundo sin la red sería algo que no podríamos reconocer nosotros.

Claro, lo que más me importa a mí, como ya he demostrado, es el aspecto social. Digamos que nunca hubo un “internet”. Digamos que nunca hubo una red a través de la cual alguien podría conectarme con cientos de personas de forma instantánea. De ser ese el caso, no conocería a decenas de las personas que considero a mis amigos. Decenas más se habrían convertido en memorias lejanas de quienes he perdido todo rastro.

A veces puede parecer que el internet existe para conectar máquinas con máquinas, ordenadores con ordenadores, pantallas con pantallas; En realidad, su propósito es algo mucho mayor: conectar personas con personas. El pensar en lo cerrado que sería un mundo así, un mundo en el cual las conexiones interpersonales son algo completamente limitadas por tu localización física… me da solo un sentido de claustrofobia.

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